Israel y Palestina: 
Un análisis Psicológico Forense desde la 
Terapia Cognitivo Conductual

El conflicto entre Israel y Palestina es uno de los más antiguos y complejos del mundo, que involucra aspectos históricos, religiosos, políticos, territoriales y humanitarios. Desde la creación del Estado de Israel en 1948, se han sucedido numerosas guerras, enfrentamientos armados, atentados terroristas, negociaciones de paz y violaciones de los derechos humanos, que han causado miles de muertes y sufrimientos a ambos pueblos.

 

Desde una perspectiva cognitivo conductual, se puede analizar la situación actual entre Israel y Palestina como el resultado de una serie de creencias irracionales, distorsiones cognitivas, sesgos emocionales y conductas desadaptativas que mantienen y perpetúan el ciclo de violencia y odio.

Creencias irracionales

Las creencias irracionales son aquellas que no se basan en la evidencia empírica, sino en suposiciones, prejuicios o dogmas que no se ajustan a la realidad. Algunas de las creencias irracionales que se pueden identificar en el conflicto entre Israel y Palestina son:

  • La creencia de que la tierra de Israel/Palestina pertenece exclusivamente a un pueblo por motivos divinos o históricos, y que el otro pueblo no tiene derecho a vivir allí o a reclamar su soberanía.
  • La creencia de que el otro pueblo es el enemigo, el agresor, el opresor o el terrorista, y que no tiene legitimidad, humanidad o dignidad.
  • La creencia de que la violencia es la única forma de defenderse, resistir o conseguir sus objetivos políticos o religiosos.
  • La creencia de que la paz es imposible o indeseable, y que cualquier intento de diálogo o negociación es una traición o una rendición.

Estas creencias irracionales generan una visión distorsionada y polarizada de la realidad, que impide reconocer la complejidad del conflicto, la diversidad de opiniones y sentimientos dentro de cada pueblo, y la posibilidad de encontrar soluciones pacíficas y justas para ambas partes.

 

Distorsiones cognitivas

Las distorsiones cognitivas son errores o sesgos en el procesamiento de la información, que conducen a interpretaciones erróneas o ilógicas de los hechos. Algunas de las distorsiones cognitivas que se pueden observar en el conflicto entre Israel y Palestina son:

  • La generalización: consiste en extraer conclusiones generales a partir de casos particulares o excepcionales. Por ejemplo, atribuir a todo un pueblo las acciones o actitudes de algunos individuos o grupos extremistas.
  • La personalización: consiste en atribuirse a sí mismo o al otro la responsabilidad o la culpa de todo lo que ocurre, sin tener en cuenta otros factores o circunstancias. Por ejemplo, culpar al otro pueblo de todos los problemas o sufrimientos propios o ajenos.
  • El pensamiento dicotómico: consiste en clasificar todo en términos absolutos, sin admitir matices o grados. Por ejemplo, considerar que solo hay dos opciones posibles: estar con uno o contra uno; ser bueno o malo; tener razón o estar equivocado.
  • El razonamiento emocional: consiste en basar las opiniones o decisiones en las emociones, sin tener en cuenta los hechos o la lógica. Por ejemplo, dejarse llevar por el miedo, el odio, el rencor o el fanatismo.

Estas distorsiones cognitivas provocan una percepción sesgada y negativa de la realidad, que impide evaluar objetivamente los hechos, comprender las causas y consecuencias del conflicto, y adoptar actitudes críticas o constructivas.

 

Sesgos emocionales

Los sesgos emocionales son aquellos que afectan a la regulación o expresión de las emociones, que pueden ser desproporcionadas, inadecuadas o contraproducentes. Algunos de los sesgos emocionales que se pueden detectar en el conflicto entre Israel y Palestina son:

  • La desensibilización: consiste en perder la sensibilidad o la empatía hacia el sufrimiento propio o ajeno, debido a la exposición repetida o prolongada a la violencia o al trauma. Por ejemplo, normalizar o ignorar las muertes, las heridas, los desplazamientos o las violaciones de los derechos humanos.
  • La deshumanización: consiste en negar o reducir la humanidad o la individualidad del otro, atribuyéndole características negativas, estereotipadas o inferiores. Por ejemplo, demonizar, ridiculizar, insultar o discriminar al otro pueblo.
  • La polarización: consiste en experimentar emociones extremas o contradictorias hacia el otro, sin reconocer sus matices o complejidades. Por ejemplo, sentir odio, rechazo, miedo o desprecio hacia el otro pueblo, sin admitir sentimientos de respeto, simpatía, compasión o solidaridad.
  • La frustración: consiste en experimentar una sensación de impotencia, desesperanza o desilusión ante la falta de solución o progreso del conflicto. Por ejemplo, sentir que no hay salida, que no hay futuro, que no hay justicia o que no hay paz.

Estos sesgos emocionales generan una reacción afectiva negativa y hostil hacia la realidad, que impide gestionar adecuadamente las emociones, expresarlas de forma asertiva o resolver los conflictos de forma pacífica.

 

Conductas desadaptativas

Las conductas desadaptativas son aquellas que interfieren con el bienestar propio o ajeno, que son ineficaces o perjudiciales para alcanzar los objetivos deseados, o que violan las normas sociales o éticas. Algunas de las conductas desadaptativas que se pueden apreciar en el conflicto entre Israel y Palestina son:

  • La violencia: consiste en utilizar la fuerza física o psicológica para dañar, intimidar o dominar al otro. Por ejemplo, lanzar cohetes, bombardear, disparar, apuñalar, secuestrar o torturar al otro pueblo.
  • El terrorismo: consiste en emplear la violencia indiscriminada contra civiles inocentes para causar terror, presión política o propaganda ideológica. Por ejemplo, realizar atentados suicidas, colocar explosivos, incendiar vehículos o asaltar lugares sagrados.
  • La ocupación: consiste en invadir, anexionar o controlar territorios ajenos sin el consentimiento o el reconocimiento internacional. Por ejemplo, construir asentamientos ilegales, levantar muros de separación, bloquear fronteras o restringir el acceso a recursos básicos.
  • La resistencia: consiste en oponerse activa o pasivamente a la ocupación, la opresión o la injusticia por parte del otro. Por ejemplo, organizar manifestaciones pacíficas, lanzar piedras, boicotear productos o apoyar movimientos sociales.

Estas conductas desadaptativas generan una situación de conflicto crónico y escalada de violencia, que impide alcanzar una convivencia pacífica y armoniosa entre ambos pueblos.

 

El análisis cognitivo conductual de la situación actual entre Israel y Palestina muestra que se trata de un conflicto multifactorial y multidimensional, que requiere de una intervención integral y multidisciplinar para su resolución. Es necesario abordar tanto los aspectos objetivos como subjetivos del conflicto, tanto los individuales como colectivos, tanto los históricos como actuales. Es imprescindible modificar las creencias irracionales, corregir las distorsiones cognitivas, superar los sesgos emocionales y cambiar las conductas desadaptativas que alimentan el ciclo de violencia y odio. Es fundamental promover el diálogo, la negociación, la cooperación y el respeto mutuo entre ambos pueblos. Es posible lograr una paz duradera y justa entre Israel y Palestina, si se trabaja desde una perspectiva cognitivo conductual que aborde los aspectos psicológicos del conflicto.

 

Desde INVETCCO, queremos expresar nuestra opinión desde el respeto hacia la cultura, religión y pensamiento de las personas involucradas en este conflicto, y en ningún caso emitimos juicio sobre las mismas. Solo pretendemos ofrecer un análisis basado en la evidencia científica y en los principios éticos de la psicología forense. Esperamos que este artículo haya sido de tu interés y utilidad.

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